La vuelta al cole trae consigo libros nuevos, mochilas, horarios, actividades y muchos retos para los más pequeños. Pero hay algo que a menudo pasa desapercibido y que puede influir directamente en su rendimiento escolar: la visión.
Leer, escribir, copiar de la pizarra, utilizar pantallas, hacer manualidades o practicar deporte son actividades que requieren que los ojos y el cerebro trabajen de forma coordinada. Por eso, cuando un niño no ve correctamente, puede tener dificultades en el colegio sin que necesariamente sepamos que el problema está relacionado con su visión.
Con el comienzo del nuevo curso escolar, es un buen momento para prestar atención a determinadas señales y comprobar que los más pequeños tienen una buena salud visual.
¿Por qué es importante revisar la visión antes de empezar el colegio?
Los niños no siempre saben explicar que no ven bien. Para ellos, su manera de ver puede parecer completamente normal porque no tienen otra referencia con la que compararla.
Un niño puede tener dificultades para ver la pizarra, leer un texto o mantener la atención durante una tarea y pensar simplemente que «le cuesta estudiar». Sin embargo, detrás de algunas de estas dificultades puede existir un problema visual.
Una revisión visual permite detectar posibles alteraciones de la visión y comprobar aspectos como la agudeza visual, la graduación o la coordinación entre ambos ojos.
Además, detectar determinadas alteraciones a tiempo permite actuar cuanto antes y evitar que interfieran en el aprendizaje y en el día a día del niño.
Señales que pueden indicar que tu hijo no ve bien
Durante las primeras semanas de colegio, los padres pueden observar algunos comportamientos que pueden ser una señal de alerta.
Por ejemplo:
- Se acerca demasiado al libro o a la pantalla.
- Entrecierra los ojos para ver de lejos.
- Se frota los ojos con frecuencia.
- Parpadea excesivamente.
- Tiene dolores de cabeza después de leer o estudiar.
- Pierde fácilmente la concentración durante tareas visuales.
- Evita leer o hacer deberes.
- Sigue las líneas con el dedo al leer.
- Se salta palabras o líneas.
- Inclina o gira la cabeza para mirar.
- Se queja de que no ve bien la pizarra.
- Tiene dificultades para copiar correctamente de lejos.
- Se acerca mucho al televisor.
- Presenta cansancio visual después de realizar tareas de cerca.
Que aparezca alguna de estas señales no significa necesariamente que exista un problema visual, pero sí puede ser recomendable realizar una valoración por parte de un profesional de la visión.
Ver bien no es solo ver las letras de la pizarra
Cuando hablamos de visión infantil, no debemos pensar únicamente en si el niño ve más o menos nítido.
Para realizar correctamente muchas actividades escolares también son importantes otras habilidades visuales, como la capacidad para enfocar, cambiar rápidamente la mirada entre diferentes distancias, coordinar ambos ojos o mantener la atención visual durante un periodo prolongado.
Imagina, por ejemplo, que un niño tiene que mirar la pizarra, copiar la información en su cuaderno y volver a mirar la pizarra continuamente. Sus ojos necesitan realizar cambios constantes de enfoque y coordinación.
Si existe alguna dificultad en estos procesos, determinadas tareas pueden resultar más agotadoras de lo habitual.
Por eso, una revisión visual completa puede aportar información mucho más útil que simplemente comprobar si el niño consigue leer determinadas letras.
Pantallas y vuelta al cole: ¿cómo cuidar sus ojos?
Con el comienzo del curso también aumenta el tiempo dedicado a ordenadores, tablets y otros dispositivos digitales.
Las pantallas forman parte de la vida cotidiana de los niños, pero es importante utilizarlas de manera adecuada y establecer buenos hábitos.
Algunos consejos sencillos son:
Mantener una distancia adecuada. Evita que los niños acerquen demasiado los dispositivos a los ojos.
Hacer descansos frecuentes. Después de un periodo prolongado de trabajo de cerca, conviene mirar hacia una distancia lejana para relajar la visión.
Cuidar la iluminación. Es importante evitar estudiar en habitaciones oscuras utilizando únicamente la luz de la pantalla.
Controlar la postura. Una buena posición frente al escritorio ayuda a evitar tensiones y favorece unos hábitos de estudio saludables.
Pasar tiempo al aire libre. Combinar las actividades de cerca con tiempo en exteriores es un hábito positivo para la salud visual infantil.
Y, sobre todo, no debemos esperar a que aparezcan molestias para prestar atención a la visión.
La mochila no es lo único que hay que preparar para la vuelta al cole
Libros, material escolar, uniforme, zapatos… La lista de preparativos antes de empezar el colegio parece interminable.
Sin embargo, hay una revisión que también merece un hueco en esa lista: la revisión visual infantil.
Una buena visión puede facilitar que los niños afronten sus actividades escolares con mayor comodidad y seguridad. Detectar a tiempo una dificultad visual permite valorar qué medidas pueden ser necesarias y realizar el seguimiento correspondiente.
Además, las revisiones no deberían realizarse únicamente cuando el niño tiene problemas evidentes. La prevención es una parte fundamental del cuidado de la salud visual.
¿Cuándo debería revisar la visión de mi hijo?
No existe una única respuesta válida para todos los niños, ya que las necesidades pueden variar según su edad, antecedentes y desarrollo visual.
Si observas cambios en su comportamiento, dificultades durante la lectura, dolores de cabeza, problemas para ver la pizarra o cualquier otra señal relacionada con la visión, es recomendable consultar con un profesional.
Y si tu hijo ya utiliza gafas o lentes de contacto, la vuelta al cole también puede ser un buen momento para comprobar que la graduación sigue siendo adecuada y que sus gafas se encuentran en buen estado.
Este curso, que nada se interponga entre ellos y lo que quieren aprender
La vuelta al cole es mucho más que estrenar libros. Es volver a descubrir, aprender, jugar, relacionarse y crecer.
Y para todo ello, ver bien es fundamental.
En Centro Óptico Adeje queremos ayudarte a cuidar la visión de los más pequeños y a detectar posibles dificultades visuales antes de que puedan afectar a su día a día.
Si tienes dudas sobre la visión de tu hijo o has observado alguno de los signos anteriores, puedes pedir una revisión visual y empezar el curso con algo menos de lo que preocuparte.
Porque preparar la vuelta al cole también significa preparar sus ojos para todo lo que está por venir.